No importa que llueva si estamos en París, nananananana... esa es la versión que mi chico y yo hemos hecho en nuestra visita más reciente a París. La canción original de Efecto Pasillo dice "no importa que llueva si estoy cerca de ti" y es una de las canciones que mi chico y yo cantamos a voz en grito :)
Cuando nos despertamos, miramos por la ventana del hotel y vimos diluviar, los dos dijimos lo mismo: "vamos a disfrutar de la lluvia en París", y es que en París todo es maravilloso... hasta la lluvia.
Esa situación la extrapolo a mi día a día, y es que prefiero disfrutar de todo aquello de lo que pueda disfrutar que quejarme por circunstancias que no está en mi mano el poderlas cambiar.
Si llueve (yo soy muy de lluvia, pero es cierto que depende de para qué es un engorro), prefiero ponerme botas de agua y salir a saltar en los charcos
¿Véis la Torre Eiffel al fondo?
Mostrando las fotos de nuestro viaje a nuestros amigos nos han dicho: "se os ve completamente felices, hasta en medio de la lluvia..." y nosotros respondimos: "estamos en París, los dos juntos, disfrutando... ¡¡cómo no vamos a ser felices!!"
Además, la lluvia nos pilló en Museo del Louvre, un sitio tan especial, que con Sol, con nubes o con diluvio consigue que su atmósfera te envuelva de una manera casi mágica...
¿Quién no reconoce las tan famosas pirámides de cristal del archiconocido museo parisino?
La historia del Código Davinci las hizo aún más populares de lo que ya eran.
Vivir consiste en eso, en adaptarnos a las circunstancias sean las que sean, en disfrutarlas aunque no siempre sean las soñadas y en crecer como personas. Hace años, un día de lluvia en un viaje me hubiese puesto de mal humor... ahora lo disfruto tanto como un día de Sol. Me siento afortunada de haber aprendido a relativizar las cosas y las circunstancias porque en el fondo, cada problema debe ser tratado con la importancia que merece, pero tendemos a inventar problemas enormes donde en realidad tan sólo hay un obstáculo salvable.
Así que si llueve... a disfrutar de la lluvia, y eso se consigue en buena compañía, y yo de compañía, tengo la mejor de la mejor :)
Lo dicho... ¡no importa que llueva si estamos en París! nananananana...
Besos a miles
A.







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